Preguntas frecuentes
Resolvemos tus dudas más habituales sobre el dispositivo
En esta sección hemos recopilado algunas de las preguntas más frecuentes que recibimos por parte de los usuarios. Selecciona la duda que quieras consultar para ir directamente a la respuesta:
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¿Qué puedo hacer si mi hijo/a o mi familiar no quiere utilizar el comunicador?
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¿Cuáles son los primeros pasos para empezar a usar el comunicador?
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¿Es necesario entrenar el acceso por mirada antes de ofrecer el sistema para comunicar?
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¿Qué hacer si mi hijo/a o familiar solo usa el sistema para jugar pero no para comunicar
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¿Cómo introducir el comunicador en las diferentes actividades del día a día?
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¿Cómo decidir qué tamaño de comunicador o qué estructura necesita la persona?
- ¿Qué vocabulario añadir y cómo sé si estoy tomando buenas decisiones al respecto?
🎥 ¿Prefieres el formato vídeo?
En este vídeo repasamos estas 9 preguntas de forma visual y te mostramos varios ejemplos prácticos para que no te quede ningún detalle en el tintero. ¡Dale al play!
1. ¿Qué puedo hacer si mi hijo/a o mi familiar no quiere utilizar el comunicador?
Es habitual que, al principio, una persona no quiera utilizar un comunicador. Los sistemas de Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) requieren tiempo, familiarización y un entorno que genere confianza.
Una forma de favorecer su aceptación es integrarlo en situaciones cotidianas de manera natural, sin obligar su uso. Por ejemplo:
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En las comidas: usar el comunicador para elegir entre varias opciones (“¿quieres pasta o arroz?”).
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En el ocio: durante un vídeo o juego, utilizarlo para pedir “más”, “parar” o elegir qué ver.
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En la rutina diaria: al vestirse o salir de casa, ofrecer opciones como “chaqueta roja o azul” a través del comunicador.
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En momentos de interacción: modelar su uso tú mismo, por ejemplo diciendo “yo quiero agua” mientras lo seleccionas en el dispositivo.
El objetivo es que la persona vea el comunicador como una herramienta útil en su día a día, favoreciendo así su uso progresivo y espontáneo. Lo importante es avanzar, independientemente del ritmo al que se haga.
2. ¿Cuáles son los primeros pasos para empezar a usar el comunicador?
El uso de un comunicador es un proceso progresivo, y no es necesario hacerlo todo desde el primer día. Estos son los primeros pasos recomendados para empezar a utilizar el comunicador:
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Familiarizarse con el dispositivo y su vocabulario.
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Empezar en situaciones cotidianas, como elegir o pedir algo.
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Acompañar el uso modelando cómo comunicarse con él.
Con el tiempo, la persona irá ganando confianza y autonomía en el uso del comunicador.
3. ¿Es necesario entrenar el acceso por mirada antes de ofrecer el sistema para comunicar?
No es necesario entrenar el acceso por mirada de forma aislada antes de empezar a comunicar. El aprendizaje del acceso por mirada y el uso del comunicador pueden desarrollarse al mismo tiempo. Es recomendable utilizar el comunicador en contextos reales y significativos desde el principio, favoreciendo un aprendizaje más natural y funcional.
4. ¿Qué hacer si mi hijo/a o familiar solo usa el sistema para jugar pero no para comunicar?
Es habitual que una persona empiece a utilizar el comunicador como una herramienta de juego. El juego también forma parte del aprendizaje en comunicación aumentativa.
Para avanzar hacia un uso más comunicativo, es recomendable aprovechar esos momentos de juego para modelar lenguaje y añadir intención comunicativa. Por ejemplo, si pulsa un botón repetidamente, responde como si te estuviera comunicando algo, interpretando ese mensaje y dándole significado. Con el tiempo, el uso del comunicador evolucionará de forma natural hacia una comunicación más funcional.
5. ¿Cómo gestionar el rechazo a los pictogramas?
El rechazo a los pictogramas es frecuente al inicio del uso de la comunicación aumentativa y suele deberse a la falta de familiaridad o de motivación.
Una estrategia clave es partir de los intereses de la persona. Por ejemplo, si le gustan los coches, los animales o un personaje concreto, se puede empezar por ese vocabulario (“coche”, “jugar”, “más”). También ayuda personalizar el sistema con fotos o imágenes cercanas antes de pasar a pictogramas más estándar.
El objetivo es que los pictogramas se asocien a actividades significativas y se integren poco a poco sin presión.
6. ¿Cómo abordar la falta de confianza del entorno en cuanto a la capacidad de usar el sistema de mi hijo/a o familiar?
Es habitual que al inicio el entorno dude de la capacidad de la persona para usar un sistema de CAA.
La clave es la presunción de competencia: la persona no tiene que demostrar que puede, sino que el entorno debe enseñar a usar el sistema y dar significado al vocabulario desde el principio.
El adulto modela, acompaña y ofrece oportunidades de comunicación, aunque aún no haya respuestas claras. La falta de uso no significa falta de capacidad, sino que el aprendizaje está empezando.
El objetivo es cambiar el foco: de demostrar a poder, a crear oportunidades para comunicarse.
7. ¿Cómo introducir el comunicador en las diferentes actividades del día a día?
El comunicador puede integrarse en la rutina diaria de forma natural, sin necesidad de convertir su uso en una tarea específica. La clave está en incorporarlo en actividades habituales como las comidas, el baño o las salidas. Por ejemplo, se puede usar para elegir alimentos, anticipar lo que va a ocurrir o comentar lo que se está haciendo en cada momento.
Cuando el comunicador forma parte de las rutinas cotidianas, su uso se vuelve más funcional y significativo, facilitando su aprendizaje de manera progresiva.
8. ¿Cómo decidir qué tamaño de comunicador o qué estructura necesita la persona?
La elección del tamaño y la estructura del comunicador depende principalmente de dos factores: el acceso motor y la cantidad de vocabulario necesario.
Si la persona tiene acceso preciso y puede navegar con facilidad, se pueden utilizar más celdas en pantalla para ampliar el vocabulario. Si el acceso es más limitado, es recomendable optar por estructuras más sencillas, con menos opciones por pantalla para facilitar la selección.
La decisión debe equilibrar siempre la facilidad de acceso con las necesidades de comunicación presentes y futuras.
9. ¿Qué vocabulario añadir y cómo sé si estoy tomando buenas decisiones al respecto?
La selección de vocabulario en un comunicador se basa en equilibrar el vocabulario núcleo (palabras frecuentes y funcionales como “quiero”, “más”, “ir”) con vocabulario específico relacionado con los intereses y actividades de la persona.
Una buena decisión de vocabulario es aquella que permite comunicarse en muchas situaciones diferentes, no solo en contextos concretos. Por eso, es importante priorizar palabras versátiles y observables en el día a día, y ajustar el vocabulario en función del uso real.