Selección de comunicador idóneo
Debemos buscar una opción que se adapte a la persona, a su forma de acceso y a sus necesidades de comunicación.
Elegir un comunicador no consiste simplemente en escoger un dispositivo.
¿Qué debemos tener en cuenta?
Principalmente, debemos valorar:
-
Cómo accede la persona al sistema: con el dedo, la mirada, un pulsador, un puntero u otro método.
-
Qué características necesita el sistema: tamaño de los elementos, separación, distribución y número de opciones disponibles.
-
Dónde y cómo lo utilizará: en casa, en el colegio, en el trabajo, en la comunidad o en diferentes situaciones.
El tamaño de los elementos debe permitir un acceso preciso, cómodo y eficiente. Por ejemplo, una persona que utiliza la mirada puede necesitar elementos suficientemente grandes y bien separados para seleccionarlos con precisión.
También debemos pensar en las necesidades de comunicación actuales y futuras. El sistema debe ofrecer suficientes posibilidades para que la persona pueda seguir desarrollando su comunicación.
Probar antes de decidir
La elección no debería hacerse únicamente sobre el papel. Es importante probar diferentes opciones y observar cómo funcionan.
Podemos comprobar si la persona accede con precisión, si lo hace sin demasiado esfuerzo y si puede utilizar el sistema en sus actividades habituales.
El objetivo es encontrar un equilibrio entre facilidad de acceso, funcionalidad y posibilidades de crecimiento.
El comunicador adecuado es el que permite a la persona comunicarse de forma eficaz y cómoda en su vida cotidiana.